Probamos el Mitsubishi Outlander. ¿Un todo terreno, papá?

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El nuevo Mitsubishi Outlander supone el cambio del buque insignia de la marca, y aunque en esencia sigue siendo el mismo SUV grande que era, las mejoras han sido notables.

Lo hemos probado, y te contamos nuestras impresiones.

El Outlander hereda casi un siglo de ingeniería de la casa, que según la marca se basa en tres aspectos: calidad, seguridad y respeto al medioambiente.

Exteriormente su aspecto es robusto, eso es innegable, pero no deja de mostrar su clase también con algunos cromados como el que tenemos en la parrilla delantera en forma de C junto a las dos tiras horizontales que integran el logo de la marca. Todo ello rematado con las luces de posición diurnas de Leds. Las llantas de 18 pulgadas también mejoran su aspecto y,. personalmente, me parece que van perfectas con la imagen del coche.

Los retrovisores exteriores integran los intermitentes y son de plegado eléctrico. Como no podía ser de otro modo, cuenta con las barras de techo de rigor en este tipo de vehículos.

En la zona trasera, las ópticas también son de nuevo diseño. Como en la zona delantera, tenemos una banda cromada que “protege” el logo en el portón, que por cierto es de apertura eléctrica.

Los cambios exteriores, me hacen ver un Mitsubishi Outlander más actual, más moderno. Su nueva imagen denominada Dynamic Shield, ha sido todo un acierto, la mejora exterior es evidente.

Pero las mejoras a nivel estético también han venido acompañadas con mejoras en el interior. Después de haber probado no hace mucho el Mitsubishi ASX,
p1ac2hamqr5pbbqa1mkq5pe1hf75que ya me dejó muy buenas sensaciones en nuestra prueba (Prueba Mitsubishi ASX), el Outlander sube un escalón más todo aquello.

Al entrar al Outlander, mi primera impresión es la de un coche amplio, muy amplio cuando miro hacia atrás y veo donde están las dos plazas de la tercera fila. Los asientos, con regulación eléctrica en el caso del conductor y calefactados los dos, recogen bien, el mullido es cómodo, aunque la sujeción lateral no es su punto fuerte.

La sensación que me da su interior es buena, detalles como las inserciones en imitación a madera negra con veta en el salpicadero y los paneles de las puertas, o los buenos acolchados en lugar de plásticos duros, crean un conjunto de una alta calidad percibida.

Como te decía, los materiales están a la altura, y el trabajo realizado para cuidar otro aspecto importante como el de la insonorización, también lo está. Para lograr el agrado de conducción que tiene el Outlander en cuanto a insonorización, en Mitsubishi han modificado incluso los cristales de las ventanillas poniéndolos más gruesos. También se han añadido nuevos materiales fonoabsorbentes, nuevos amortiguadores de ruido en elementos mecánicos. Más de 100 mejoras con respecto al Outlander anterior sólo enfocadas a mejorar el nivel de NVH (por sus siglas en inglés de ruidos-vibraciones-asperezas).
Dentro, uno va cómodo, con una sensación de control del exterior destacada debido a la posición alta de conducción.

Además, la visibilidad es buena, no hay grandes pilares en su estructura que molesten. El nuevo volante, en piel y multifunción, tiene un tacto muy agradable (estoy empezando a hacerme fan de los volantes de Mitsubishi) y podemos regularlo en altura y profundidad para tenerlo a nuestro gusto. En este caso, nuestra unidad llevaba levas tras el volante, que como te contamos en la prueba del Mitsubishi ASX, su posición es estupenda.

En general la sensación es buena en esta zona delantera, aunque debo señalar que hay detalles que no me cuadran en un coche de este “nivel”, como por ejemplo la guantera, sin luz ni refrigeración.

Sí hay otros aspectos que me han gustado, como es el hueco que tenemos en el reposabrazos delantero con una bandejita forrada en tela y con una toma USB y de 12V. Además en la parte interior de la tapa viene un práctico “portabolígrafos” y un hueco para colocar pañuelos de papel. Bien pensado.

No así el que decidió colocar el reposabrazos del que hablamos tan atrás, por lo menos en mi caso a la hora de cerrar este útil hueco del que te hablaba, la tapa levantada queda tan retrasada que es muy incómodo cerrarla.

Entre conductor y acompañante tenemos una consola central que integra la palanca del cambio, un par de huecos para unas bebidas, y delante de estos, otro hueco donde dejar llaves o cualquier cosa que nos podamos sacar de los bolsillos, incluido un hueco específico para la llave del coche. Al contrario de lo que sucedía en el ASX, en el Outlander tenemos bien colocados los botones de la calefacción en los asientos, están a la vista en esta consola central, justo al lado del botón con el que podemos seleccionar el tipo de tracción de este Outlander y que más adelante te explico.


p1aeosjqd5m28q4a1c1mj1n50113En las puertas podemos colocar botellas grandes en sus huecos y aun así nos sobra espacio para llevar alguna revista.

El sistema multimedia sigue sin convencerme por lo poco intuitivo que resulta en un principio, pero como siempre decimos, el comprador y habitual usuario del vehículo se acabará acostumbrando. Los botones de la pantalla táctil son algo pequeños y en ocasiones cuesta “atinar”. Incluye el Sistema de navegación, el control de sonido o el control de los distintos parámetros del coche. Al igual que en el ASX, el botón del ordenador de a bordo está en una posición nada práctica, detrás del volante, donde además se encuentran los botones para activar o desactivar algunos de los sistemas de seguridad que monta el Outlander.

Destacar que nuestra unidad monta el fantástico sistema de sonido firmado por Rockford Fosgate que cuenta con nueve altavoces y una potencia de salida de 710 Watios.

En la parte trasera el espacio es muy destacado, y no le falta luminosidad, aunque he echado en falta un techo de cristal más amplio. Como te decía, espacio detrás no nos falta, una banqueta grande y con posibilidad de regularla longitudinalmente hasta 25 centímetros otorgan muchas posibilidades para ir cómodos, nosotros y los pasajeros de la tercera fila.

A la altura de los hombros tenemos una distancia de 143 centímetros y una altura útil de 95 centímetros. El espacio libre para las rodillas es de 13 centímetros teniendo el asiento delantero en una posición cómoda para un conductor de 173 centímetros de altura.

El respaldo de esta banqueta trasera es reclinable, algo siempre útil cuando viajamos con niños, ya que podemos evitar el cabeceo cuando se quedan dormidos.

Si hablamos de ir con pequeños en el coche, vemos que podemos colocar dos sillitas en sus respectivos anclajes Isofix. Pero surge el problema de siempre, tres sillitas no podemos colocarlas de forma segura, quizás un tercer niño que ya no necesite ir en SRI (a partir de 135 centímetros de manera legal, aunque aquí siempre recomendamos a partir de 150 centímetros para ir de forma segura) pero es una pena el espacio que perdemos en los laterales. Este hueco existente entre las sillitas y la puerta estamos seguros de que permitiría ir a un niño, o incluso un adulto más en estas plazas.

Tenemos un reposabrazos en el centro que incluye dos reposavasos. No tenemos acceso al maletero desde el reposabrazos central. El espacio para los pies es muy
p1aeosjqd61pg2vcl18ub20u19lt19amplio, el túnel de transmisión no molesta nada, sólo levanta del suelo 7 centímetros. Además, debajo de los asientos delanteros podemos colocar perfectamente los pies, incluso los de un adulto que vaya en la plaza central, que por cierto no es la más cómoda de las tres pero está bastante bien terminada en cuanto a comodidad. No es ni mucho menos la peor que hemos probado.

Como puedes ver hemos colocado dos sillitas del grupo 2/3 y el espacio que queda para una tercera persona es muy justo. Más que justo, es justo para bajar el apoyabrazos. Pero si en lo que a sillitas se refiere vamos con dos, el espacio es estupendo.

Tras los asientos delanteros tenemos unas bolsas para colocar alguna revista o cuento, aunque lo que no tenemos son bandejas plegables para que los pequeños puedan usarlas en nuestros trayectos. En las puerta tenemos unos buenos huecos, que aunque no caben botellas grandes, sí permite unas pequeñas botellas para los niños.

Aquí detrás no tenemos salida de aire, a parte de la que hay bajo los asientos delanteros, y es una pena, porque es algo que se agradece en un vehículo con tanto espacio detrás.

En esta unidad contamos con tercera fila de asientos, con la que sacarnos de un apuro, si como vemos en la segunda fila no nos entran tres niños.

Es plegable, y cuando no las usamos quedan plegadas en el suelo sin molestar. Por lo general estas plazas siempre las recomendamos para niños debido a su escasa altura desde el suelo y al poco espacio libre hasta el techo. En este caso para dos niños estas plazas son muy buenas, como podéis ver en las fotos, van perfectamente sentados. El espacio libre con la segunda fila es correcto, y no hay que olvidar que podemos jugar con los 25 centímetros que se desplaza longitudinalmente la banqueta que tienen delante.

El acceso no está mal, plegamos y desplazamos la banqueta para poder acceder al hueco de la tercera fila. Insisto, para adultos, son unas plazas muy, muy limitadas. En mi caso, tocaba el techo con la cabeza (mido 1,73 metros) y las rodillas me quedaban muy altas. Entrar tampoco es tarea fácil. Salir es algo más sencillo debido en parte al buen sistema que tenemos para plegar la banqueta y desplazarla hacia delante desde nuestro asiento en la tercera fila.

En resumen, una tercera fila que está muy bien para niños, tenemos unos reposavasos y un hueco para guardar alguna cosa, pero que para adultos, debe ser de uso excepcional.

Hay que recordar dos cosas sobre esta tercera fila, si las usamos nos quedamos prácticamente sin maletero, y recordar que no cuentan con Isofix.
p1aeosjqd7hat1m5c1kuq114invl1dPero si no usamos estas plazas, sí tenemos un maletero más amplio. 507 litros, eso es lo que nos ofrece el Outlander en su modo de 5 plazas, 918 litros si plegamos la segunda fila.

El maletero es bastante aprovechable gracias a unas formas muy cuadradas, y además tenemos a izquierda y derecha unos huecos bastante útiles. A esto hay que sumar un doble fondo muy útil porque es un hueco sin formas “extrañas”. Si estás pensando en que podrás colocar en este doble fondo la bandeja enrollable, debo decirte, que al igual que en el Mitsubishi ASX, si tenemos instalado el equipo de sonido Premium con su correspondiente subwoofer de 25 centímetros, no podrás guardar ahí la bandeja. Cosas del espacio.

Por lo demás, un ancho de 100 centímetros, un fondo que alcanza los 123 centímetros cuando tenemos la segunda fila lo más adelantada posible, y 35 centímetros de fondo para guardar poca cosa cuando tenemos la tercera fila desplegada.

La boca de carga, que tiene 105 centímetros de ancho, la tenemos a 70 centímetros del suelo, una altura razonable a la hora de cargar cosas. “Cosas” que no deben sobrepasar los 41 centímetros de alto si queremos que vaya cubierto por la bandeja, o 85 si quitamos la bandeja y tenemos de tope el techo del Outlander.

Lo primero que quise hacer fue ponerme al volante de este Outlander por algún camino para poder ver sus capacidades fuera del asfalto. Por mucho que los niños me hayan dicho al verlo que iba a probar un “todo terreno” creo que no llega a esa definición. Veamos.

Decirte lo primero que montamos el motor 220 DI-D 6AT 4WD en su acabado Kaiteki. Este motor nos ofrece 150 CV de potencia y un par máximo de 360 Nm a partir de 1500 rpm. El consumo mixto homologado es de 5,8 litros a los 100/KM.

El botón 4WD que te comenté más arriba, permite que elijamos entre los distintos tipos de tracción que nos ofrece el Outlander.

Estos modos son: ECO, AUTO y LOCK.

En modo ECO, se busca la eficiencia como puedes imaginar. El tren trasero queda desacoplado y circulamos con el eje delantero exclusivamente. Hay un modo de conducción ECO que podemos activar mediante un botón en la consola central que varía el funcionamiento del acelerador, motor, climatización…todo para reducir consumo y emisiones. Me ha resultado algo excesivo a la hora de “capar” prestaciones.

Seguimos con el modo AUTO que decide, según las circunstancias de adherencia, el reparto entre los ejes delantero y trasero.p1aeosjqdg1ds71qco6gh8u1rij2e

Por último el modo LOCK deja el coche con tracción a las cuatro ruedas de forma permanente.

En el cambio disponemos además de una opción L que hace las funciones de reductora, aunque he probado a bajar pendientes inclinadas en este modo, no he notado un exceso de retención. A la hora de subir tampoco he notado gran diferencia con el Modo Lock de la tracción.

La altura libre al suelo es de 19 centímetros, y contamos con un ángulo de ataque de 21º al igual que el ángulo de salida. Con estas cifras, podemos ir tranquilos por la mayoría de caminos ya que además de esa altura, su amortiguación ayuda a ir bastante cómodos por estos entornos. No es un todo terreno, aunque mis hijos así lo vean… Más que nada por medidas, la altura libre o el ángulo de ataque no son para meterlo en el saco de los TT.

Insisto, para un uso “normal” por el campo, con la familia, es perfecto gracias también a el sistema 4WD. Si piensas salir habitualmente al campo, merece la pena esta ayuda.

En carretera el comportamiento me ha sorprendido. Contaba con una suspensión más blanda, pasando totalmente a un segundo plano la eficacia en carretera, pero, aunque no son unas aptitudes de berlina (piensa que llevamos un vehículo de 1.610 kilos y unas dimensiones considerables, 4,69 metros de longitud por 1,68 metros de alto) se desenvuelve bien. Primero el motor, que gestiona esos 150 CV muy bien, sacándole el máximo partido. Por otro lado el cambio, que no siendo el más rápido del mercado, funciona muy bien, muy suave.

Las aceleraciones no son para presumir, 11,6 segundos en el 0-100 , pero si volvemos a pensar en el peso que tiene que mover el motor 220 DI-D, tampoco están nada mal. Entiendo que si estás leyendo algo sobre este coche, tus preferencias no son hacer aceleraciones fulgurantes. Eso sí, a la hora de adelantar, no vas a echar en falta empuje, por lo menos yo no he tenido esa sensación en ningún momento, ni siquiera con el coche lleno de familia, su recuperación es muy digna.

Este motor me ha gustado, en recorridos por autovía el consumo no ha bajado de 8,1 litros de media midiendo consumos en esa circunstancia. En modo Eco, sí he conseguido bajar hasta los 7,6 litros.

Su entrega es más que suficiente para un uso normal, no sobresale por prestaciones, pero no defrauda. No tengo dudas.


p1aeosjqde1kuqo4f1keg11071ep72bSi nos metemos en carreteras un poco más reviradas y lo ponemos en apuros, el Outlander responde mejor de lo esperado
. Su suspensión, es más contenida en cuanto a reacciones de lo que esperaba, solventando bien zonas de curvas (ojo, bien dentro de los límites de un coche de ese peso y dimensiones) y resultando cómoda a grandes rasgos. Sólo me ha resultado algo seca, cosa que no esperaba, al pasar badenes, pensé que iba a ser más “blanda” en ese momento.

Nuestra unidad de pruebas es el Mitsubishi Outlander 220 DI-D 6AT en acabado Kaiteki 4WD y que cuenta entre otros elementos destacados con el Control de Velocidad de Crucero adaptativo (ACC), Sistema de mitigación de colisión frontal (FCM), sistema de alerta de salida de carril (LDW), techo solar, tapicería de cuero, equipo de sonido Rockford Fosgate, o la regulación eléctrica del asiento del conductor.

El acabado más básico en el Outlander es el Motion que ya incluye elementos como el control de velocidad de crucero, el Modo Eco, volante multifunción o el retrovisor interior fotosensible.

Los precios parten de los 22.645 euros para la versión 220 DI-D Motion 2WD AT y llegan hasta los 37.295 de nuestra unidad de pruebas, el Mitsubishi Outlander 220 DI-D 6AT Kaiteki 4WD.

El Outlander ha resultado ser un coche sorprendente en todos los aspectos. Su amplitud es destacada, así como su confort, donde he encontrado un gran equilibrio entre comodidad y estabilidad en carretera. En cuanto a uso en familia, pues sinceramente, me parece un coche muy completo, tiene espacio, confort de marcha, 7 plazas, un maletero decente y bastante aprovechable y una banqueta trasera excelente, tanto por espacio como por funcionalidad. Si tengo que ponerle alguna pega, el espacio que se pierde detrás por lo centrados que están los sistemas Isofix, y la falta de algún detalle como las bandejas en los respaldos, o una salida de aire para los pasajeros traseros, que en nuestro caso, la mayoría de las veces son niños. Por lo demás, el Outlander cumple como coche para la familia, sin ninguna duda.

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El de aquí abajo es el que lo ha escrito...

Escribiendo sobre esto desde hace poco, pensando en esto, desde siempre… Cuando nací, lo primero que hice fue preguntar en que coche me llevaban a casa.

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