Probamos el Kadjar, el crossover de Renault.

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Kadjar, nombre como poco, singular, y que desde hace unas semanas se ha colado en muchas de mis/nuestras conversaciones sobre coches.

El segmento de moda recibe un nuevo miembro en su club, al que los demás socios miran con desconfianza desde su posición de los más vendidos de su categoría, los C Crossover.

El Kadjar se fabrica en la factoría que Renault tiene en Palencia para distribuirlo desde ahí hacia el mercado nacional e internacional. Está montado sobre la plataforma CMF C/D de la alianza Renault-Nissan, y de la que ya se benefician modelos como el último Espace, el Qashqai o el X-Trail. Si te estás preguntando si es el sustituto del Koleos, te diré que no, habrá un Koleos nuevo. ¿Hermano pequeño del Captur?, tampoco lo veo así, está más alejado del Captur de lo que pensaba.

El Kadjar ofrece un diseño fresco, renovado en la casa del rombo. Predomina en su frontal el rombo sobre una parrilla con detalles cromados que le otorgan un toque elegante a un conjunto de aspecto robusto, en gran parte por la altura y verticalidad del “morro” o los marcados “hombros “.

Ya hace unos meses cuando probamos el Renault Clio, critiqué que la marca francesa no usase las luces diurnas LED como elemento distintivo, al igual que hacen otras muchas, ya que las luces diurnas de aquel Clio eran simples bandas LED colocadas más o menos en el centro.

En la nueva imagen que presenta Renault y que pudimos ver por primera vez en el nuevo Espace, las luces diurnas LED en forma de “C” cobran protagonismo, marcando ya un diseño que será fácilmente asociable a la marca francesa.

Sus líneas exteriores muestran un claro estilo crossover, con unos hombros marcados, un frontal alto y bastante vertical, y por supuesto, la altura libre al suelo que en el caso del Kadjar es de 200 mm.

Las barras de techo de aluminio anodizado, o los contornos de los cristales en cromo, buscan dotar al Kadjar de un aspecto de crossover “distinguido”. Y creo que se ha
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Seguramente has oído hablar del “primo” del Kadjar, sí, el Qashqai. Ambos comparten plataforma gracias a la alianza Renault-Nissan. Con todas estas sinergias se consigue reducir costes a base de compartir elementos. En el Kadjar un 60% de su “genética” es común al Qashqai, aunque sólo un 5% es visible. Si nos paramos a pensar en el éxito que ha tenido el SUV japonés, no es mala base para que llegue como un coche que ofrece una buena calidad. Además, sus dimensiones varían poco con las del japonés; hablamos de un crossover con una longitud de 4,45 metros, 7 cm más, una anchura de 1,84 metros por 1,80 del Qashqai y una altura de 1,60, aquí el Kadjar gana 1 cm.

Esta calidad también podemos verla reflejada en el interior.

Cuando accedemos al interior, con nuestra tarjeta manos libres nacarada (nuevo diseño) en el bolsillo, sus acabados sorprenden. Buenos ajustes, terminaciones y unos materiales de buen tacto incluso para esta versión X-Mod que no es la más equipada de la gama (por encima tenemos el acabado Zen, y por debajo Intens y el de acceso Life).

En esta unidad contamos con asientos en tejido y cuero que además de cómodos, sujetan bien lateralmente. El reposacabezas no me ha resultado tan cómodo, dándome la sensación de ser algo alto y con un ángulo que no llega a ser el más idóneo.

Aunque eso no hará que estemos incómodos, la posición de conducción puede llegar a ser muy confortable gracias a los distintos reglajes de asiento y volante, éste último regulable en profundidad y altura. Como detalle, el asiento del conductor sube bastante, llegando a situarnos en una posición que a los que les gusta ir un poco “alto”, como es mi caso, irán totalmente cómodos. Situados en el asiento, podemos contemplar frente a nosotros el cuadro de mandos donde la instrumentación se muestra mediante una pantalla TFT en la que tenemos disponible información de todo tipo, desde lo básico como puede ser el cuentarrevoluciones o el velocímetro, hasta las indicaciones del GPS o el nivel de conducción eficiente que estamos teniendo en ese momento.

Este cuadro de mandos se sitúa bajo una cúpula rematada en cuero al igual que el propio volante multifunción o la palanca del cambio. El conjunto de los aireadores están cromados y “envueltos” a su vez, por un material rugoso, tan rugoso que parece una lija… Pero te puedo asegurar que, aunque personalmente no había visto ese material nunca en un coche, le queda muy bien.

Toda la zona superior del salpicadero está terminada en plásticos de tacto blando y no hay ningún tipo de brillo que pueda molestar. La consola central está presidida por la pantalla capacitiva de 7 pulgadas y donde tenemos el sistema R-Link 2.

p1a0detn354f21v2d1gjfaoq78o1kEsta nueva versión del famoso sistema de Renault (R-Link) nos da la posibilidad de modificar y controlar multitud de aspectos de nuestro vehículo. Desde el navegador, hasta el sistema de telefonía o las diferentes aplicaciones que podemos descargarnos.

También podemos visualizar archivos multimedia por medio de dos tomas USB que tenemos situadas bajo el climatizador bizona. Junto a estas dos conexiones USB tenemos una toma AUX y una de 12 v tipo mechero.

Separando conductor y acompañante se encuentra el mando giratorio del control del sistema de tracción total y el freno de mano eléctrico junto a dos posavasos.

Tenemos también un reposabrazos que incluye un hueco bastante generoso y con doble fondo, uno tipo bandeja y otro más profundo. A destacar de este reposabrazos: no es regulable en longitud y creo que queda muy atrás, y por otro lado, viene en el fondo con un hueco para colocar una bebida, un bote perfecto, pero es una pena que no tenga 2 mm, sí 2 mm más para poder colocar una botella de litro, ya que no cierra… Como no todo son pegas, te diré que la bandejita del reposabrazos, al igual que casi todos los huecos, está terminada en un material antideslizante estupendo.

La guantera es correcta, y aquí podemos guardar perfectamente una botella de litro y medio, lástima que no esté climatizada.

En las puertas contamos con unos huecos no muy grandes, pero suficientes para guardar una botella pequeña de agua o alguna revista (iba a decirte un mapa de carreteras, pero creo que ya no se llevan…).

El asiento del conductor en este caso no se pliega completamente, pero sí podemos regularlo en altura y longitud, además de reclinarlo hacia atrás.

Y puedes reclinarlo tranquilamente, porque no molestarás en exceso a los pasajeros de los asientos traseros…

Detrás el Kadjar ofrece un espacio amplio, tanto a lo ancho como a lo largo. La banqueta trasera, tiene las dos plazas de los extremos bien marcadas y distinguidas para ir muy cómodos, con un espacio a la altura de los hombros de 1, 42 metros y una altura al techo de 91 centímetros. Si tenemos que llevar a 3 personas, la de la plaza del centro no irá tan cómoda como los de los extremos. Esto se debe primero al espacio físico que queda libre en el centro que es menor, tampoco ayuda el hecho de llevar un reposabrazos desplegable central que hace de “cojín” para este compañero de viaje. Eso sí, cuando vamos dos, este reposabrazos resulta la mar de cómodo para llevar nuestra bebida y
p1a0detn3l1ksq11vfgqn1nm7v3m2inuestro brazo reposando sobre él.

Sin embargo, aun habiendo túnel de transmisión, en este caso no es muy prominente y no molesta apenas.

La banqueta no es deslizable ni el respaldo reclinable, una pena, pero bueno, este Kadjar no pretende ser un monovolumen en ningún momento… Eso sí, detrás tenemos un espacio desde las rodillas hasta el respaldo del asiento delantero de 14 centímetros (colocado este asiento delantero en una posición de conducción cómoda para mí que mido 1,78).

Aquí detrás tenemos una toma de 12 voltios para estos pasajeros, pero no una salida de aire, en su lugar hay un hueco abierto entre los dos asientos delanteros. Estos asientos delanteros incluyen en sus respaldos dos bolsas que junto a los huecos de las puertas son los únicos lugares donde guardar cosas si estamos sentados detrás.

Si ves la vista lateral del Kadjar más abajo en la galería, podrás ver que su cintura es bastante alta, sobre todo en la zona de las plazas traseras, algo que queda reflejado en el interior, sobre todo porque las ventanillas quedan algo altas en estas plazas traseras. Pero luz no nos faltará en el interior del Kadjar, sobre todo si nos hacemos con el techo de cristal fijo (no se abre) de 1,4 metros cuadrados (opción).

En cuanto a sistemas de seguridad infantil en esta zona trasera, tenemos dos anclajes Isofix con tercer punto de sujeción en el respaldo de esta banqueta. Son de buen acceso para enganchar las sillitas, y cuando no lo usemos, llevan un protector muy fácil de quitar y poner.

Para ir con dos niños y sus respectivos Sistemas de Retención Infantil (SRI) no habrá problema, si tenemos que llevar 3 SRI la cosa se complica. En nuestro caso hemos probado con dos sillitas del grupo 2/3 y un alzador, y es complicado atar y desatar a los niños. Si vamos con un niño que no necesite ir ya en SRI, la cosa se hace más fácil. En cualquier caso, si colocamos las sillitas en los anclajes Isofix (siempre van algo centrados), sentar a alguien en medio de las dos sillitas será bastante complicado.

Antes te decía que el Kadjar era 7 centímetros más largo que el Qashqai, pues esos centímetros han ido a parar al voladizo trasero repercutiendo en el maletero que cubica 472 litros (430 el Qashqai).

Esta medida puede ampliarse ya que podemos abatir la banqueta trasera mediante el sistema “Easy Break” mediante el cual desde el maletero y por medio de unos tiradores situados en los laterales de éste, podemos plegarla en proporción 60/40 y dejar una superficie prácticamente plana. El volumen aumentaría hasta los 1,478 litros. Si hablamos de centímetros, el ancho del maletero es de 1,10 metros (1,41 si usamos el ancho extra que tiene justo en la entrada), su fondo alcanza los 0,85 metros, 1,75 metros si abatimos la banqueta trasera. En cuanto a la altura, hasta la bandeja enrollable, tenemos una distancia de 45,5 centímetros, y hasta el techo 72 centímetros. El Kadjar cuenta con un doble fondo en el maletero que tiene 10 centímetros de alto, por lo que la altura del maletero, quitando la tapa de ese doble fondo y midiendo hasta el techo alcanzaría los 82 centímetros.

En cuanto a la boca de carga, la tenemos a 80 centímetros con respecto al suelo. El ancho de esta es de 114 centímetros, bastante amplio.

p1a0detn35lla1e8t1llq16a710ck1hA partir de esta boca de carga se sitúa el suelo del maletero, por lo que no hay escalón en el maletero que dificulte colocar cosas en su interior. Además, como puedes ver en las fotos, el suelo se divide en dos piezas que podemos colocar para dividir el maletero en varios huecos.

La cortinilla cubre equipaje es enrollable, de muy fácil colocación y con hueco especifico en el doble fondo para guardarla.

El maletero es bastante aprovechable, en cuanto a formas y en cuanto a huecos, ya que además del doble fondo mencionado, cuenta con dos huecos en los extremos y argollas en cada esquina. Si tuviéramos que conectar algo también tenemos una toma de 12 voltios.

Una vez nos ponemos en marcha empezamos a ver qué tal va el motor que monta esta unidad, el 1.6 Dci 130 CV asociado a un cambio manual de 6 velocidades y a la tracción 4x4i.

Desde el primer momento la sensación es que este 1.6 de la alianza Renault-Nissan, mueve con soltura al Kadjar, sus 1,415 kilos ayudan también a sentirse ágil (el Qashqai pesa 1.535 Kg).

Los 130 CV mueven bien al Kadjar, quizás algo perezoso hasta las 1700/1800 rpm, pero de ahí en adelante el coche se mueve ágil en cualquier circunstancia.

El par máximo es de 320 Nm y para el crono en el 0-100 en 9,9 segundos, cifras más que decentes.

El consumo oficial de este motor es de 4,3 litros a los 100, pero la cifra que yo he podido anotar después de unos días con él y haciendo una conducción de todo tipo (autovía, secundarias, urbano y salidas al campo) ha sido de 5,9 litros.

Estoy seguro de que haciendo una conducción más eficiente, para lo cual tenemos el modo Eco que modifica parámetros como el acelerador, o el climatizador para reducir lo máximo posible la cifra de consumo, esa cifra se puede reducir.

Esta versión cuenta con la tracción 4x4i de Renault, por lo que no iba a dejar pasar la oportunidad de sacarlo de “excursión”. La tracción 4x4i funciona por lo general en modo Auto, con lo que el coche decide por medio de distintos parámetros y sensores a que eje otorgarle más potencia, llegando a poder tener un reparto de fuerza de 50/50. El modo “2WD” hace que el Kadjar sea un tracción delantera todo el tiempo.

En el modo “Lock” el sistema reparte de manera fija la potencia por igual entre ambos ejes. Eso sí, una vez superados los 40 Km/h entra de forma automática el modo “Auto” de nuevo.

Para los que no necesiten esta opción 4×4, el Kadjar se ofrece con el sistema Extended Grip, que ya vimos en la prueba del Scénic X-Mod, un sistema avanzado de control de tracción que tiene varios modos de funcionamiento (barro, nieve, arena…) y que va asociado a neumáticos Mund and Snow (nieve y barro) de 17″.

Las salidas al campo con el Kadjar pueden resultar divertidas siempre que no nos olvidemos de lo que llevamos entre manos, ya que no es un TT. Gracias a sus ángulos
p1a0detn2t1amkt8q171b1v5g98410 de ataque y de salida de 18º y 28º respectivamente podemos afrontar excursiones por caminos en buen y no tan buen estado.

Además, en la pantalla del cuadro de mandos podemos ver en tiempo real el reparto de par entre ambos ejes.

Una vez salimos del campo, en carretera el Kadjar cumple, con una suspensión que me ha resultado más firme de lo que me esperaba de este tipo de coches pero que filtra bastante bien las irregularidades. Los balanceos existen, pero no son ni mucho menos excesivos. La sensación en autovía es de mucho aplomo, con algún ruido aerodinámico en la zona de los retrovisores pero bastante silencioso en general. Si ponemos el control de crucero y nos relajamos, el viaje es un gusto por suavidad y silencio interior en general.

Ya en carreteras secundarias, sale a relucir su altura y peso, pero sin querer exigirle al límite al coche, responde bien, con una dirección que en ocasiones puede llegar a resultarte algo “dura”, pero que guía al Kadjar por donde le mandas sin dudar. El 1.6 Dci empuja mejor cuando hemos superado las 1800 rpm, por debajo, lo noto un poco flojo.

En general no decepciona el motor, es una de las opciones más lógicas dentro de la gama que cuenta con otras dos motorizaciones.

En gasolina tenemos el Energy TCe de 130 CV, este bloque de 1.2 litros ofrece 205 Nm de par a 2.000 rpm. Marca el 0-100 Km/h en 10,1 segundos y su consumo oficial es de 5,6 litros a los 100. Las emisiones son de 126 g.

Si lo nuestro es el diésel, contamos con dos opciones: el Energy DCi de 110 CV y con un consumo oficial de 3,8 litros a los 100. Sus emisiones se sitúan en los 99 g, por lo que queda exento de pagar el impuesto de matriculación.

Las ayudas a la conducción también están presentes a la hora de circular con el Kadjar, tenemos control/limitador de velocidad, alerta de cambio involuntario de carril, el detector de ángulo muerto, control automático de luces largas/cortas entre otras.

p1a0detn2l1fm125b1bvk16t7kolA la hora de aparcar el Kadjar puede llevar el Easy Park Assist, con el que sólo tenemos que preocuparnos de manejar el pedal del acelerador y el freno mientras el Kadjar realiza las maniobras para dejar aparcado el coche, tanto en batería como en línea.

La dotación en tecnología del Kadjar ya es significativa.

El Kadjar tiene un precio de partida de 19.850€ para el TCe 130 en acabado Life, y de 28.800€ el acabado más alto, Zen y asociado al DCi 130 4×4.

Nuestra unidad de pruebas ha sido el Kadjar 1.6 DCi 130 Cv acabado X-Mode que parte de un precio sin extras de 27.700 €. A esto habría que sumarle el Pack Visión 537,19 € (Techo de cristal y retrovisor interior electrocromado), Pack Multimedia R-Link 619,83 € (Sistema Multimedia R-Link & Radio BT USB + Cartografía superior + Unidad de conectividad), Pack EASY PARKING 347,11 € (Sensor aparcamiento delantero y trasero + Retrovisores abatibles eléctricamente) y la pintura metalizada Marrón Capuccino 400,83 €.

Como opción a la hora de elegir un Crossover, el Kadjar se lo pondrá difícil al comprador, ya que hasta ahora no había dudas de cuál era el rey de esta categoría, el Qashqai, por precios, tecnología, diseño… argumentos de sobra conocidos. Ahora bien, el Kadjar llega pisando fuerte, quizás algo tarde con respecto a su competencia, pero parece que Renault ha ido tomando nota de todo aquello que veía, lo que le gustaba y lo que no, para crear un producto muy atractivo en todos los aspectos. Sólo le pongo una pega, algo más de modularidad, una banqueta trasera deslizable y algún hueco más.

Su diseño gusta, y es un ejemplo de lo que traerá Renault de aquí a nada a nuestro mercado, la tecnología es abundante, y aunque la mayor parte de clientes jamás saldrán con él por un camino, sus aptitudes “off-road” son suficientes para ello, todo suma.

 

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El de aquí abajo es el que lo ha escrito...

Escribiendo sobre esto desde hace poco, pensando en esto, desde siempre… Cuando nací, lo primero que hice fue preguntar en que coche me llevaban a casa.

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